Cada encargo de customización, sesión editorial o dirección de vestuario sigue un proceso claro: primero definimos la referencia visual y el contexto, después ajustamos materiales y presupuesto, y solo entonces empezamos a transformar la prenda o a planificar el rodaje. Sin prisas y sin pasos intermedios confusos.
Condiciones de trabajo
Antes de empezar un encargo, una sesión de estilo o una dirección de vestuario, conviene dejar por escrito qué incluye cada servicio, qué no incluye y cómo se gestionan los imprevistos. Estas son las bases que aplico a todos los proyectos.
Cada encargo parte de una conversación inicial donde se fijan el objetivo, el número de prendas o looks, las fechas de entrega y el presupuesto máximo. Sin esta fase previa no se inicia ningún trabajo, porque el alcance mal definido es la causa principal de malentendidos.
Para encargos de customización se necesita ver la prenda base o una foto clara antes de confirmar el diseño. No todas las chaquetas o camisetas admiten el mismo tipo de intervención, y es mejor saberlo al principio que descubrirlo a mitad del proceso.
Los materiales se presupuestan aparte cuando el cliente quiere que yo los gestione. Si prefieres aportar tus propias prendas, parches o telas, el precio del trabajo se reduce y el resultado depende en parte de la calidad de lo que traigas.
Las pinturas textiles, tachuelas y remaches que utilizo están pensados para soportar uso frecuente y lavados a mano. No garantizo que un acabado muy recargado resista el lavado a máquina, y esto se advierte siempre antes de empezar.
Los plazos se acuerdan por escrito al confirmar el encargo. Una chaqueta customizada suele requerir entre una y dos semanas, dependiendo de la complejidad del diseño y de la disponibilidad de materiales. Las sesiones de estilo se programan con una antelación mínima de cinco días laborables.
Si necesitas una pieza para una fecha concreta, como un concierto o una sesión de fotos, indícalo en la primera consulta. Los encargos urgentes tienen prioridad solo si el calendario lo permite, y esto se confirma antes de aceptar el trabajo.
Cada proyecto incluye dos rondas de ajustes sobre el diseño inicial. A partir de la tercera modificación, el trabajo extra se tasa según el tiempo que requiera. Esto no es una penalización, sino una forma de mantener los precios claros para todos.
Los cambios de última hora sobre una prenda ya intervenida pueden no ser viables sin dañar el trabajo anterior. En esos casos se estudia cada situación y se propone la alternativa más sensata, aunque no siempre sea la que el cliente imaginaba.
Trabajo con ropa vintage y de mercadillo porque cada pieza tiene una historia y unas características que no se encuentran en la producción industrial. Pero esto implica asumir ciertos riesgos: una prenda usada puede tener desgastes ocultos, costuras débiles o manchas que solo aparecen al intervenirla.
Antes de empezar, reviso el estado general de la prenda y aviso de cualquier punto frágil. Si durante el proceso aparece un problema que no se podía prever, se para el trabajo y se consulta al cliente antes de continuar. La transparencia en este punto evita discusiones posteriores.
Cómo trabajamos
Cada encargo sigue una ruta clara: análisis de referencias, diseño de la pieza, ejecución artesanal y entrega documentada. Así se construye una prenda o una imagen que no se parece a nada de lo que encuentras en una tienda.
Fase 01 · Semana 1
Hablamos de tu proyecto: qué música te mueve, qué texturas te atraen, qué quieres comunicar. Reviso tu armario, tus referencias visuales y el contexto donde vas a lucir la pieza. Con eso defino un punto de partida concreto.
Fase 02 · Semana 2
Preparo un dossier con bocetos, paleta de color, materiales sugeridos y un desglose del trabajo. Si es una sesión de estilismo, incluyo un plan de looks con prendas base y opciones de customización. Ajustamos hasta que el concepto encaje.
Fase 03 · Semanas 3–5
Trabajo la prenda a mano: pintura textil, parches, tachuelas, costuras visibles o lo que requiera el diseño. Para sesiones de vestuario, coordino pruebas con el equipo y ajusto cada look a las necesidades de cámara o escenario.
Fase 04 · Semana 6
Recibes la pieza terminada con instrucciones de cuidado y mantenimiento. Si el proyecto lo permite, incluyo un registro fotográfico del proceso y del resultado final para que tengas material para tus redes o tu portfolio.
Después de la entrega
Si la prenda necesita un ajuste de talla o un retoque tras usarla en un concierto o sesión, estoy disponible para corregirlo. También puedes volver para ampliar la pieza con nuevos elementos o encargar una segunda versión con otra base.
Cómo trabajamos
Cada encargo sigue un recorrido claro para que sepas en qué punto está tu pieza y qué falta para tenerla en tus manos. Sin pasos ocultos ni sorpresas de última hora.
Escríbeme por correo o teléfono con la prenda que tienes en mente: una chaqueta de mercadillo, un look para un videoclip o una pieza desde cero. Cuanto más contexto me des, mejor.
Analizamos la base, el estado de la tela y las posibilidades reales de customización. Te propongo un diseño concreto con parches, pintura o tachuelas según lo que busques.
Te confirmo el tiempo estimado de trabajo y el coste según la complejidad. Si es una sesión de estilo o dirección de vestuario, cerramos fechas y necesidades técnicas.
Durante la customización te envío fotos del avance para que veas cómo evoluciona la pieza. Si surge algún cambio sobre la marcha, lo hablamos antes de seguir.
Cuando la prenda está lista, la pruebas o la revisas en persona si estás en Madrid. Ajustamos detalles de acabado hasta que quede exactamente como la imaginabas.
Recibes tu pieza con instrucciones de mantenimiento para que la customización dure. Si es un look completo, te explico cómo combinarlo y sacarle partido en cada ocasión.
¿Tienes una prenda concreta o un proyecto en mente? Cuéntame qué necesitas y te digo si encaja con mi forma de trabajar.
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